Seminario "El propio cuerpo como medicina"
Inicio: 23 de septiembre de 2017
Informes e inscripción al mail: liuming_taichi@yahoo.com.ar


Seminario a cargo del Maestro Liu Ming, será dictado durante diez sábados consecutivos

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Retiro Espiritual de Tao 2018
Fecha: 3 a 9 de enero de 2018
Informes e inscripción al mail: taoseminarios@gmail.com


En esta oportunidad continuaremos estudiando la sabiduría proveniente del Tao, que enseña cómo vivir en forma equilibrada, mantener una buena salud y encontrar las mejores condiciones para nuestra vida diaria.

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Maestro Liu Ming

El Maestro Liu Ming nace en la ciudad de Nanjing, provincia de Jiangsu, China. Proviene de una familia de destacados artistas y médicos. La rama materna de su familia cuenta con una riquísima y reconocida tradición dentro de la Ópera China y las artes marciales. Por la rama paterna, su bisabuelo, su abuela y su padre se dedicaron a la Medicina Tradicional China, formación que, junto con las artes marciales, resulta esencial para su conocimiento del cuerpo y de la fuerza.

Ya desde niño, aprende junto con su padre del Gran Maestro de Medicina y Kung Fu Tia Bao-Yu, miembro de la elite de guardia personal que custodió al primer presidente de China, Sun Zhong Shan. Con él se introduce en el ejercicio del Masaje Tuina y se inicia en la práctica del Kung Fu.

Durante sus estudios secundarios, continúa su práctica de Kung Fu con Sun Yutang, ex-general del ejército de Chiang Kai-shek reconocido por su increíble fuerza. Con él aprende una forma de Chi Kung conocida como “Camisa de hierro”, realiza ejercicios de fuerza de palma, de “Empuje de los mil kilos” y combate libre.

A continuación inicia su formación con el Gran Maestro Di Zao-Long, cuarta generación de Maestros de Bagua Zhang y asimismo estudia Xing-Yi con el famoso Maestro Zhang Tinsheng.

Con Zhu Cansheng, quien forma parte de una milenaria tradición de estudio del I Ching y se ha destacado en el ámbito universitario y científico, el Maestro Liu Ming se inicia en el estudio y práctica intensivos del I Ching, del Zen y del Chi Kung para el cuidado de la salud. Zhu Cansheng fue un pionero en relacionar la práctica del Chi Kung con la filosofía y el saber científico, llevando esta disciplina a un nivel más elevado y dándole un renombre nunca antes visto.

En la ciudad de Nanjing, ingresa a las facultades de Medicina y de Artes, donde estudia durante cuatro años al tiempo que continúa ejercitando y desarrollando lo aprendido con Zhu Cansheng y meditando hasta seis horas diarias. El mismo año de su ingreso a la facultad, aprueba un examen frente a las autoridades médicas de Nanjing que lo habilita para trabajar como médico de Chi Kung. Con apenas dieciocho años es el practicante más joven en conseguir el permiso ese año.

En la Universidad de Nanjing, participa en experimentos científicos relacionados con la medición de los efectos del Chi Kung y de la meditación. En esa ocasión, las máximas autoridades científicas de China, valiéndose de la más avanzada tecnología, realizan mediciones de las capacidades mentales y energéticas de una selección de ciento siete de los más destacados maestros, doctores y especialistas en Chi Kung. El Maestro Liu Ming, pese a sus escasos veintidós años, queda en primer lugar, tras lo cual es convocado a Pekín para continuar con las investigaciones. Allí comienza a trabajar para la Academia China de Ciencias y atiende como médico de Chi Kung a importantes pacientes.

La Medicina Tradicional China está íntimamente vinculada con el Taoísmo y con las artes marciales desde su origen. El médico debe conocer profundamente el cuerpo, el espíritu y la naturaleza: debe comprender con su corazón el cielo y la tierra. El Taoísmo se ha ocupado tradicionalmente de alimentar el espíritu y dar tranquilidad al corazón, mientras que las artes marciales fortalecen al espíritu y ponen en movimiento al corazón, desarrollando la fuerza física junto con la espiritual. Ser médico, en este sentido, presupone estos saberes que se remontan a un mismo origen.

Habiendo desarrollado durante años un riguroso trabajo con la mente y el espíritu a través del Chi Kung y la meditación, el Maestro Liu Ming se propone retomar el trabajo con el cuerpo, tal como lo había hecho durante su infancia y adolescencia a través del Kung Fu, pero ahora con una perspectiva mucho más profunda: necesita una disciplina que integre mente, espíritu y cuerpo como una unidad. Es por ello que se acerca al Tai Chi, que es “el Tao llevado al propio cuerpo”. De esta forma podrá desarrollar el cuerpo junto con la mente y el espíritu, integrando todos los niveles del ser en una sola disciplina que lo acercará al orden de la naturaleza.

Así es como comienza a practicar Tai Chi Chuan. Más adelante se traslada a la villa de Chan Jia Gou, cuna del estilo Chen de Tai Chi, donde estudia con los grandes maestros Chen Qing Zhou y Chen Zheng Lei. Ese mismo año participa del torneo local de la ciudad de Nanjing y obtiene el primer puesto, que logra nuevamente en el torneo provincial de Jiangsu.

En Nanjing comienza a trabajar como profesor de Wu Shu y se consagra como Campeón Nacional de Artes Marciales en la sección Tai Chi y Tai Chi Jien (forma con espada). Obtiene el segundo puesto en la Competencia Internacional de Chen Jia Gou, considerada la máxima competencia a nivel mundial. Gracias al puntaje obtenido en la competencia y luego de haber rendido un examen teórico es habilitado como Maestro de Tai Chi Chuan. Luego se asocia al Centro Cultural de Chen Jia Gou, donde empieza a ejercer como maestro.
En el Torneo Internacional Profesional de Wushu, competencia de prestigio a nivel mundial, obtiene la medalla dorada de Tai Chi. El mismo año obtiene en Jiangsu el Primer Premio en Artes Plásticas.

Al tiempo que continúa su especialización en Medicina Tradicional China comienza a indagar en los orígenes taoístas de la misma. Ya en su primer paso por la universidad, su tutor Zhao Jingsheng, quien llegó a ser Director de la Facultad de Medicina de la Universidad de Nanjing, había despertado en él este interés por el Taoísmo.

Con el fin de ampliar sus conocimientos, parte hacia el templo taoísta Yu Huang Guan de Mian Yang, donde cumple con su labor de médico durante tres años. Allí profundiza sus estudios sobre Taoísmo junto a grandes maestros como Huang Longzhen Ren, Cui Gao Qing y Song Si Zhong. En esa época asiste asimismo a un importante seminario sobre meditación tibetana a cargo del gran maestro Xia Ri-Dong.

El Maestro Liu Ming recibe un importante reconocimiento al ser integrado al libro Series of Chinese Contemporary Enterprising Elites, que registra sucesos y personas notables de la civilización china.

Luego, se traslada a la República Argentina. Reside un tiempo en el interior del país para finalmente radicarse en Capital Federal. Allí inaugura su consultorio de Medicina Tradicional China Taoísta, comienza a gestar la Escuela Tai Chi -> Wu Chi y la Asociación Argentina de Artes Marciales Chinas Internas.

Desde entonces ha dictado cursos sobre Tai Chi, Bagua Zhang, Xin Yi, I Chuan, Chi Kung, formas con armas (espada, sable, palo, lanza, etc.), Medicina Tradicional China y Taoísmo, entre otras cosas. También ha organizado seminarios intensivos en el interior del país y ha participado junto a sus alumnos en importantes exhibiciones, como la del Canal Infinito en el Centro Municipal de Exposiciones en el año 2006 y la de “El Golpe del Dragón”, en el Luna Park en el año 2007. En 2008 es convocado por el Consulado Chino en Argentina para organizar la exhibición de apertura de los Juegos Olímpicos en simultáneo con Beijing.

El Maestro Liu Ming cuenta ya con casi veinte años de experiencia enseñando distintas formas de Kung Fu, Chi Kung y Tai Chi. Numerosísimos alumnos han pasado por sus cursos, tanto en China como en Argentina, mejorando su ánimo, su salud y el nivel de práctica de artes marciales. La excelencia de su enseñanza ya empieza a verse reflejada en sus alumnos argentinos, que se han destacado en competencias a nivel nacional, sudamericano e incluso mundial. Él está convencido de que tiene algo muy valioso para compartir y, con humildad y perseverancia, confía en poder hacerlo. A continuación se transcribe un poema que el Maestro Liu Ming escribió para transmitir sus sentimientos y convicciones en esta nueva tierra:

Dejé mi patria por una inspiración.
Si no puedo realizar ese camino plenamente,
prefiero no volver.
¿Podré con mi corazón devolver el favor que he recibido?
Mi cuerpo volverá a ser en las montañas verdes
si puedo transmitir lo que aprendí.